Autor: Alan Ernesto Segura Pérez

Hace un par de meses realizamos una lectura grupal en CIBCOM de un texto que ha ganado bastante popularidad entre los interesados en temas relacionados a la planificación económica democrática, con la curiosidad añadida de ser un texto que no trata directamente sobre dicho tema. El texto se llama Factory Physics, de los autores norteamericanos Wallace Hopp y Mark Spearman, el cual es una discusión sobre diferentes enfoques de gestión en la industria manufacturera.

Factory Physics está escrito como un manual para introducir a un público objetivo de administradores con pocas bases matemáticas y científicas en lo que busca ser una verdadera ciencia de la gestión industrial, por lo que es un texto bastante extenso y que dispersa mucho sus tesis principales.

Contrario a mis prejuicios iniciales, es un texto que me agradó bastante, y del cual creo se pueden recuperar varios principios aplicables a la planificación de economías industriales. En este artículo buscaré exponer de manera clara y resumida dichos principios, pero me gustaría comenzar por unas breves aclaraciones sobre la esencia de Factory Physics, y su relación con la planificación económica industrial.

¿Qué es Factory Physics?

El primer punto es entender qué es y que no es Factory Physics. Como el mismo texto lo expone en su capítulo introductorio, “Factory Physics es una descripción sistemática del comportamiento subyacente de los sistemas manufactureros”, con un enfoque en el nivel operativo de dichos sistemas. Esta definición expone un par de distinciones importantes entre el objeto de estudio de Factory Physics y el de la planificación de una economía industrial.

En primer lugar, si bien los sistemas manufactureros son un elemento fundamental de las economías industriales modernas, no son el único sistema que forma parte de una economía; los sistemas de producción primaria (agricultura, ganadería, minería, etc.), así como los sistemas de servicios y comercio/distribución, son elementos igual de fundamentales dentro del complejo de una economía industrial, los cuales tienen particularidades propias que impiden una aplicación vis a vis del enfoque de este texto a las problemáticas de estos sectores, o de una economía industrial en su conjunto.

En segundo lugar, el enfoque del texto se mantiene primordialmente en el nivel operativo, el cual es distinto al enfoque de planificación; ciertamente ambos niveles tienen una relación de interdependencia, como se plantea en los capítulos finales del texto, pero es necesario aclarar que la esfera operativa y la esfera de la planificación son entidades propias, y una no puede sustituir a la otra. Por tanto, en este análisis dejaremos de lado los detalles operativos más finos del texto, para enfocarnos en las lecciones generales del enfoque de sistemas que pueden ser aplicables a la planificación eficiente de un sistema industrial.

Finalmente, el texto se centra en el estudio de sistemas manufactureros en economías capitalistas, por lo que el elemento adicional necesario para un modo de producción comunista, la democracia, se encuentra excluido del análisis1

Elementos básicos de una economía industrial

Factory Physics se fundamenta en cuatro pilares para la gestión eficiente de sistemas complejos en los que está involucrado el factor humano. Éstos son:

  • Metodología enfocada en la mejora continúa de procesos.
  • Promoción de los incentivos correctos, es decir, reglas y prácticas que promuevan un funcionamiento saludable y robusto del sistema a nivel operativo.
  • Provisión de la información necesaria para la toma racional de decisiones a nivel de planificación.
  • Construcción de un marco científico capaz de explicar las variables fundamentales del sistema y las relaciones entre éstas, el cual engloba a los elementos anteriores dentro de un esquema coherente.

En su forma más abstracta, podemos identificar a la demanda y a la transformación como los elementos fundamentales de los sistemas productivos. “Es decir, la esencia de cualquier sistema productivo es la transformación de materiales u otros recursos en bienes o servicios con el objetivo de satisfacer una demanda” (Hopp y Spearman, 2008, p. 202).

En el caso de los sistemas productivos industriales, también conocidos como economías industriales, la separación entre productores y demandantes directos, así como la gran escala y número de procesos interconectados, convierten a éstos en sistemas complejos. Una característica de los sistemas complejos es la existencia persistente de variabilidad, la cual en los sistemas industriales se manifiesta tanto en los procesos de transformación (variaciones en el tiempo para completar un mismo proceso) como en la demanda (variaciones en la cantidad demandada por un mismo producto en diferentes periodos).

Parte de esta variabilidad puede ser controlada, siendo en algunos casos atribuible a prácticas operativas deficientes, o incluso a relaciones sociales específicas (por ejemplo, la distribución de la demanda agregada por un mismo producto entre una multitud de productores privados en competencia dificulta su estimación en sociedades capitalistas). Sin embargo, aún cuando se tomen las mejores prácticas para controlarla, la variabilidad es un elemento intrínseco a los sistemas de producción industrial modernos.

La existencia de esta variabilidad en los elementos esenciales del sistema productivo deriva en que, por regla general, la demanda no sea capaz de alinearse de manera perfecta con los procesos productivos; es decir, los sistemas productivos industriales tienen una tendencia estructural a la sobreproducción o subproducción. Ante este fenómeno, es inevitable el surgimiento de buffers para lidiar con la discrepancia entre oferta y demanda dentro del sistema, los cuales pueden tomar una de tres formas:

  • Inventario: material extra en los procesos de transformación o entre éste y la demanda.
  • Tiempo: un retraso entre una demanda y la satisfacción de ésta por un producto.
  • Capacidad: capacidad de producción extra para satisfacer demandas irregulares o impredecibles.

La variabilidad en un sistema industrial será amortiguada por una combinación de los tres elementos anteriores, la cual podemos controlar en función del sector de actividad y demanda específico del que se trate.

Por ejemplo, para procesos de producción manufacturera en los cuales la demanda agregada es de difícil predicción, y la velocidad del proceso de transformación no es lo suficientemente ágil como para responder de manera inmediata a las demandas por encima de lo estimado (producción de vehículos, electrodomésticos, etc.), la mejor elección de buffer será el mantenimiento de un inventario lo suficientemente grande para tomar en cuenta los posibles errores de predicción en la demanda.

Para los servicios, dado que no podemos crear un inventario físico de éstos al ser un producto inmaterial, la mejor opción es mantener un buffer de capacidad excedente, la cual será utilizada para cubrir los picos de demanda. Esta es la razón por la cual en promedio las ambulancias y camiones de bomberos tienen una tasa de utilización baja, ya que se necesita contar con una flotilla excedente de vehículos y personal en horario laboral para brindar estos servicios en caso de emergencias. Para los sectores manufactureros también se puede utilizar el buffer de capacidad, pero en este caso manifestándose como el trabajo de horas extras por sobre la jornada laboral normal para satisfacer una demanda extraordinaria de producción.

Finalmente, para aquellos productos con una oferta fija o relativamente fija, y que además son rápidamente perecederos (trasplantes de órganos y algunos productos agrícolas), el buffer predominante es el tiempo, dado que los inventarios son limitados, y no existe un margen amplio de capacidad excedente para hacer frente a imprevistos. Para estos procesos es especialmente importante la estimación de la demanda futura para reducir al mínimo las ineficiencias derivadas de la discrepancia entre oferta y demanda.

Gestión de los sistemas industriales

En la literatura en torno a la gestión de sistemas manufactureros existen dos conceptos importantes para categorizar los modelos de gestión. Éstos son los conceptos de push y pull.

Un sistema push agenda las cargas de trabajo con base en la información de demanda (actual o pronosticada); mientras que un sistema pull autoriza la carga de trabajo sobre la base del estatus de inventario en el sistema2. En esencia, un sistema push calendariza las entregas de trabajo en base a información fuera del sistema, mientras que un sistema pull autoriza las operaciones productivas con base en información proveniente del sistema.

Cada sistema tiene sus propias fortalezas y debilidades. Los sistemas tipo push son muy útiles para procesos de planificación; pero tienen problemas para lidiar con la variabilidad de los procesos operativos. Mientras que los sistemas tipo pull tienen la ventaja de ser más eficientes3, más flexibles y más robustos frente a errores y/o variaciones inesperadas; pero no poseen mecánismos propios para tareas de planificación.

Ante esta dicotomía entre modelos de gestión manufacturera, los autores se plantean la siguiente interrogante central: ¿Es posible obtener los beneficios operativos de un sistema pull, y a la vez desarrollar una estructura de planificación coherente? (Hopp y Spearman, 2008, p. 457). La respuesta que ofrecen es afirmativa, proponiendo un esquema de planificación y control jerárquico dividido en tres niveles: largo plazo (estrategia), mediano plazo (táctica) y corto plazo (control).

La planificación a largo plazo parte de la predicción de la demanda para determinar el nivel de inversión en maquinaria productiva (capacidad instalada) y fuerza de trabajo (contrataciones, despidos, entrenamiento, etc.) requerido para proporcionar un entorno productivo que se alinee con los objetivos establecidos por la empresa. Combinando los elementos anteriores, un módulo de planificación agregada realiza predicciones aproximadas sobre los niveles de producción futura y la mezcla de productos.

Las herramientas de nivel intermedio toman los planes estratégicos de largo plazo, junto con información de pedidos de los clientes, para generar un plan de acción que prepare a la empresa para la producción futura. La planificación agregada se traduce en un módulo de fijación periódica de cuotas productivas requerido por un sistema tipo pull. La demanda pronosticada y la directamente generada por los clientes se transforma en un calendario de trabajo que determina las prioridades de producción en el corto plazo (una semana, un día, un turno).

Finalmente, las herramientas de bajo nivel controlan directamente la planta a nivel operativo. Un módulo de control de operaciones de piso regula el flujo en tiempo real del material a través de la planta productiva en concordancia con el calendario de trabajo, mientras que un módulo de seguimiento de la producción contrasta el progreso actual frente al calendario; este último también sirve para obtener información de retroalimentación (capacidad, productividad, etc.), la cual será útil para otros módulos de planificación.

Reflexiones finales

El texto de Factory Physics ofrece perspectivas muy importantes sobre el funcionamiento de los sistemas manufactureros, siendo un tema de estudio que lamentablemente no ha recibido la suficiente atención por parte de los activistas en favor de la transición hacia un modo de producción basado en la propiedad colectiva.

Sin embargo, no debemos caer en el extremo opuesto, y concluir de manera apresurada que los modelos de gestión de una empresa manufacturera en una sociedad capitalista se pueden trasplantar de manera mecánica a la planificación de una economía entera y, más aún, una que busque alterar de manera fundamental las relaciones de propiedad.

Ciertamente existen lecciones fundamentales que aplican a los sistemas productivos en general, pero debemos considerar los retos adicionales que implica el ya no tratar con una única planta en un espacio compartido, o con procesos adyacentes dentro de un solo sector de actividad económica; sino con procesos productivos con características muy dispares (tiempo, costos, etc.), separados por distancias en muchos casos considerables. Tomando en cuenta estas consideraciones adicionales, se vuelve evidente que no es suficiente copiar los modelos de gestión industrial moderna, ya que la planificación conjunta de distintos sectores y regiones implica desafíos propios.

Sobre la propuesta de los autores para combinar las ventajas de los sistemas push y pull en la organización productiva, me parece que es un enfoque correcto, el cual en mayor o menor medida se encuentra ya presente en la literatura sobre la planificación económica democrática4.

Desde mi punto de vista, el debate actual en torno a la planificación económica no debe derivar en un conflicto entre modelos basados puramente en mecanismos centralizados contra modelos basados exclusivamente en mecanismos descentralizados. Ambos mecanismos tienen sus ventajas y desventajas, y son más bien complementarios en lugar de excluyentes; siendo los mecanismos basados en información centralizada más adecuados para las tareas de coordinación conjunta y a largo plazo; y los descentralizados para cuestiones operativas.

Un tema sobre el que ciertamente se mantendrá mucha polémica a futuro, será el peso relativo de estos mecanismos, push o pull, dentro de un sistema de planificación económica democrática, en particular, el nivel de agregación sectorial5 y cuantitativo de la planificación productiva. Creo que es una cuestión que sólo podrá ser resuelta en la práctica, partiendo de planes de producción bastante agregados y disminuyendo el nivel de agregación paulatinamente para experimentar que funciona mejor en cada contexto6.

Por ello, creo que la mayor lección de Factory Physics es no volvernos doctrinarios de algún mecanismo de gestión por sobre de otro. Porque una planificación con mecanismos operativos deficientes lleva a una acumulación de ineficiencias en el sistema productivo (como en el caso soviético y chino); y un sistema basado únicamente en mecanismos operativos no es capaz de planificar a largo plazo o gran escala, limitando su capacidad para resolver los enormes desafíos humanos y ambientales que enfrentamos en el presente siglo.

Notas

  1.  Para un repaso de los fundamentos del modo de producción comunista veáse https://cibcom.org/fundamentos-de-la-planificacion-economica-democratica-modelos-y-gestion/ 
  2. Un sistema pull envía una señal de autorización productiva en respuesta a una disminución del inventario por debajo de cierto mínimo establecido. Por tanto, podemos decir que reacciona en respuesta a una demanda de inventario dentro del sistema, la cual actúa como una corriente de transmisión de la demanda externa.
  3.  En el sentido de poder alcanzar la misma tasa de producción que un sistema push, pero con un menor inventario promedio.
  4.  Para conocer un par de propuestas actuales de mecanismos centralizados y descentralizados de planificación democrática veáse la sección 3.3 en https://cibcom.org/organizacion-trabajo-incentivos/
  5.  Es decir, si la planificación de cuotas debe realizarse al nivel de sectores, categorías de productos o incluso productos individuales. El nivel de agregación cuantitativo se refiere al margen de error que le atribuimos a los resultados de los modelos de planificación productiva, definiendo si las cuotas de producción se vuelven objetivos más o menos estrictos para las unidades productivas.
  6. Es posible que para ciertos sectores o productos sea viable una planificación a detalle, mientras que para otros solo una planificación muy agregada. De igual manera, la base tecnológica de la sociedad juega un papel importante para los procesos de planificación, siendo que a menor desarrollo de las tecnologías informáticas, el nivel de agregación en la planificación deberá ser necesariamente mayor.
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